Si algo puede definir al mes de septiembre en nuestra cofradía, son estas tres advocaciones, Caridad, Amor y San Francisco, que llenaron de intensidad, y devoción los días en que el otoño se encuentra de nuevo con nuestra tierra.
Y lo comenzamos con el solemne triduo a nuestra Sagrada Titular por su festividad. Los dias 11, 12 y 13, vivimos en San Francisco estos cultos oficiados por nuestros queridos hermanos franciscanos. El viernes también se presentó y fue bendecido por nuestro director espiritual, fray Salvador Jiménez, el magnífico manto de vistas que con tanto esfuerzo y cariño le hemos regalado a la Virgen de la Caridad. El "manto de los devotos" realizado gracias a sus donativos con piezas bordadas en oro del siglo XIX.
En la festividad del Dulce Nombre de María, la Virgen de la Caridad estuvo todo el día en besamanos en su capilla.
Para finalizar los actos, el Domingo a las ocho de la mañana, nuestra Madre de la Caridad recorría las calles de la feligresía de San Francisco, en su tradicional Rosario de la Aurora rodeada de cientos de devotos, que la acompañaron hasta llenar el templo franciscano en la Solemne Función Principal en su honor, que celebramos al finalizar el rosario.
Ese Domingo 13 de septiembre nuestra hermana mayor también acompañó a la Archicofradía de la Veracruz, Pobre y Esperanza, en los solemnes cultos al Nazareno Franciscano.
El jueves 17 celebramos la impresión de las llagas a San Francisco, que como en los últimos años, la imagen del Cristo del Amor toma protagonismo ya que se realiza una composición junto a la talla de San Francisco emulando el abrazo a la cruz.
Pero en esta ocasión fue muy distinta a la de tiempos pretéritos, ya que San Francisco se presentaba en las andas de la Virgen de la Caridad adaptadas para la ocasión.
Una vez finalizada la eucaristía, se volvió al ritual de que todos los devotos abrazaran la cruz del Cristo del Amor para a continuación comenzar con el traslado del Seráfico Padre hasta la parroquia de San Antonio de Padua, para vivir unos días intensos en honor a los ochocientos años del tránsito de San Francisco.
Rodeado por cientos de veleños potando antorchas, todas las realidades del convento, junto a las Madres Clarisas, hicimos ese traslado que fue acompañado musicalmente por la banda municipal veleña.
Al llegar a la parroquia, el coro de San Francisco y todos los feligreses recibieron al Santo entre aplausos, cantos y vítores.
El viernes nuestra hermana mayor asistió a la toma de posesión del nuevo párroco de San Juan, Don Antonio Prieto, al cual le dió la bienvenida en nombre de la hermandad.
Y así llegamos al sábado 19 de septiembre, donde la plaza de San Antonio se quedó pequeña para celebrar la eucaristía frente a la imagen de San Francisco, que ya se encontraba presidiendo el trono del Ecce-Homo, ya que a las siete y media comenzaba su procesión extraordinaria y gloriosa.
Fue una tarde noche llena de emociones donde como es natural, hermanos de nuestra cofradía ocuparon diferentes cargos de responsabilidad a lo largo de la procesión. Aparte, el acompañamiento musical corrió a cargo de nuestra banda, que a pesar de los pocos ensayos tras las vacaciones, sonó espectacular.
Unas jornadas inolvidables las vividas en septiembre, que nos hicieron crecer en fe, fraternidad y devoción. PAZ Y BIEN.
















































