domingo, 27 de junio de 2021

Ser cofrade en tiempos de pandemia

 

Poco atisbábamos a adivinar lo que el año 2020 nos traería cuando celebrábamos el tradicional encuentro del mes de enero con nuestra horquillería para ir preparando lo que parecía iba a ser un gran Viernes Santo.

Allí, rodeados de amigos y hermanos, intentábamos acrecentar la labor y el compromiso de todos para no sufrir, como en años atrás, la falta de hombros para portar al Amor y la Caridad. En esa jornada, hablábamos ilusionados de la nueva campana que estrenaría el trono de la Virgen, del nuevo miembro del equipo de jefes de trono del Cristo, y del flamante uniforme de gran gala que los músicos de nuestra banda estrenarían en esta Cuaresma.

En aquellos felices días, nadie sabía de un pequeño contagio debido al parecer a un nuevo virus que estaba creciendo en una de las ciudades más populosas de la lejana República Popular China.

Y con estas llegó la Cuaresma a finales de febrero, y el tradicional Triduo que la Hermandades con sede canónica en la iglesia de Santiago del Real Convento de San Francisco, celebrábamos el primer fin de semana de este tiempo litúrgico de espera.

Cuando el sábado 7 de marzo, en un repleto teatro del Carmen, la banda de cornetas y tambores de la cofradía presentó su nuevo uniforme de gran gala, rompiendo con los colores que siempre la identificaron, para volver a sus orígenes, y dándole un toque de seriedad y elegancia, el “run run” de los comentarios con respecto al Covid-19, ya si eran más importantes, porque la enfermedad había llegado a Europa, y aunque desde los estamentos públicos, se llamaba a la calma y a no alarmar a la sociedad, ni ellos ni nadie, adivinaban a conocer que esta pandemia nos iba cambiar la vida a todos.

Así fue como de la noche a la mañana se aprobó un estado de alarma sanitaria a nivel nacional, que traía consigo un confinamiento domiciliario que en principio iba a ser de 15 días y que se convirtieron en tres meses.

Todas las ilusiones, el trabajo de todo un año, los gastos ya realizados y un largo etcétera se vinieron abajo. Pero eso no era lo peor, lo peor era la incertidumbre de no saber a qué nos exponíamos, una pandemia que en las primeras semanas se llevaba por delante la vida de miles de conciudadanos y donde lo único seguro era no salir de nuestras casas para evitar el contagio.

Así pasamos los primeros días, en un tono de temor pero también de hacer las típicas chapuzas caseras que siempre se quedaban atrás por la falta de tiempo. En una sociedad como la nuestra, acostumbrada al contacto cercano con los demás, esa falta quizás fue lo más duro, y empezamos a tirar del teléfono, de las aplicaciones de mensajería y de las redes sociales.

Como la juventud es inquieta, desde los grupos de jóvenes cofrades de las distintas Hermandades, se comenzaron a idear propuestas para que los hermanos de menor edad se entretuvieran en esas primeras semanas de no pisar la calle.


También desde nuestro grupo joven, se comenzó a publicar a través de las distintas redes sociales que tiene la cofradía, sencillos dibujos de temática procesionista, para que los peques los pudieran colorear.

Pero quizás, la idea más aplaudida y popular que se realizó, fue la creación del “Trivial Cofrade Carideño”. Cada día, se formulaba a través del “Facebook” e “Instagram” de la cofradía, preguntas sobre la historia, patrimonio y curiosidades de nuestra Hermandad con varias opciones de respuesta, donde los participantes podían contestar directamente pulsando las pestañas o a través de comentarios. La idea fue muy bien acogida por todos y la participación muy alta, consiguiendo así los dos objetivos que se habían buscado; por un lado, dar a conocer la rica historia de nuestro Hermandad, y que por un rato, los participantes se evadieran de todo lo triste que estaba sucediendo en nuestro mundo.

La Cuaresma seguía su curso y aquí me quiero detener en la gran labor que para nosotros tuvieron nuestro Director Espiritual y nuestro Guardián del Convento de San Francisco.

En un confinamiento donde no se podía salir de casa, lo más duro para las personas de fe, quizás fue el no poder asistir a las distintas Eucaristías, ni participar en los diferentes cultos de estas fechas.

Aquí, fray Salvador Jiménez Durán, nos los dio todo, ya que todos los medios días no mandaba un video con imágenes de nuestros Sagrados Titulares acompañados con una oración o reflexión y dándonos ánimos para superar ese trance. Ya por la tarde, fray José Antonio Naranjo Oliva, hacía lo propio pero a través de textos e imágenes. Una manera de acercarnos a nuestros Titulares y al Santísimo Sacramento cada Domingo, que no creo que ellos se imaginan todo el bien que nos hicieron en esos días
de zozobra.


Y así llegamos a los días de la Semana Santa. Aquí de nuevo hay que resaltar el trabajo de los jóvenes de la cofradía, que prepararon y editaron videos de los primeros años en que la Virgen de la Caridad hacía su Estación Penitencial después de rescatarla del desván.

Los Viernes Santos de los años 1973, 74, 77, 88, 90 y 91 donde vimos la evolución de la cofradía en la calle, y por supuesto la del año 2005, donde salía por primera vez el Misterio del Descendimiento, nos hicieron retrotraernos a otros tiempos en que éramos inmensamente felices, aunque no lo sabíamos.

Pero la traca final se dejó para el Viernes Santo. Primero y gracias a la iniciativa de Axartel Televisión, se grabó un mensaje de nuestro Hermano Mayor para todos nuestros cofrades en que nos recordaba, que aunque no se tuviera procesión ni tronos en la calle, donde hubiera caridad y amor, allí estaba Dios. A continuación, se conectaba con nuestra capilla en San Francisco, donde a la luz de uno de nuestros farolillos de mano, fray Salvador y fray José Antonio rezaban junto a todos nosotros a Jesús y María, en una comunión perfecta a través de la televisión y redes sociales.


Antes, se había invitado a todos los hermanos a que en sus casas, montaran un pequeño altar con fotos de nuestros Sagrados Titulares, medallas, rosarios, etc. Y que encendieran velas en los mismos a la hora prevista de la salida de nuestra estación penitencial, para ser apagadas a la hora teórica del encierro. La iniciativa fue muy seguida, y fueron muchas las fotografías de altares de se subieron a las redes sociales.

A partir de ahí fue todo un torbellino de emociones. Por el canal de You Tube de la cofradía se fueron emitiendo distintos videos preparados por los jóvenes de la Hermandad par este día. El primero fue un montaje donde distintos hermanos y hermanas nos contaban que era para ellos el Viernes Santo. Después, habló la música a través de un video que nuestra banda editó para contarnos sus sentimientos en lo que iba a ser una Semana Santa tan especial para ellos. También los amigos de la banda de música rondeña “Arunda”, por medio de su director, nos mandaba un mensaje de cariño y compresión en una jornada tan intensa para estos jóvenes de Ronda.

Así llegamos a las 19 horas y 15 minutos de la tarde, hora prevista para la salida de la cofradía desde la Plaza de la Constitución. El encendido de la velas de las distintas capillas caseras fue el comienzo de la publicación de diferentes videos donde se haría una Estación Penitencial virtual. Subiendo imágenes de los distintos puntos del recorrido, a la hora prevista de su paso de la cofradía por ellos, nos imbuimos en una procesión realizada con la fe del corazón.


A las 1 de la madrugada se subió el último video con el encierro de los tronos, tras él, la voz de nuestro Hermanos Mayor nos resumía todo lo vivido en esa jornada, que finalizó con las voces de los más pequeños de la cofradía, aclamando un “inocente” “El año que viene, volveremos.”

Parecería que aquí finalizaba la noche para nosotros, pero nada más lejos de la realidad, el grupo de “WhastsApp” que tiene la cofradía, comenzó a llenarse de mensajes emocionados, palabras de ánimo, oraciones de fray Salva y fray José Antonio, agradecimientos y un sinfín de voces y lágrimas. Curioso el vivir que el Viernes Santo que hemos estado más lejos unos de otros, haya sido en el que más unidos nos hemos sentido.

Llegamos al mes de mayo y empezamos con las fases para hacer una vida más o menos normal. De vuelta a visitar a nuestros Sagrados Titulares en su capilla después de meses sin poder hacerlo. También comenzó la rutina de hacer turnos de limpieza y desinfección de nuestra iglesia de San Francisco junto a las demás cofradías de la casa franciscana, en fin, un volver a la “nueva normalidad”.

También y gracias a la iniciativa de nuestros frailes y de la televisión local Electrovideo Vélez, cada sábado de mayo, se retransmitió la misa desde cada una de las capillas cofrades de San Francisco.

El primer sábado de julio celebramos el aniversario de la bendición de nuestro Sagrado Titular, el Stmo. Cristo del Amor de una forma muy diferente a como lo hicimos un año antes por su XXV aniversario.

Si en 2019 la talla salida de las gubias del siempre recordado Don Manuel Hernández León, presidia majestuoso el altar mayor de la iglesia de Santiago, rodeado de cientos de cirios, en este año toda la ceremonia se realizó desde nuestra capilla, donde el equipo de albacería de la Hermandad, realizó un gran trabajo enmarcando la talla del Cristo del Amor en un dosel de damasco morado y sobre un muy especial calvario. Señalar que la Eucaristía fue retransmitida en directo por la televisión local Velevisa.

Y así pasó el verano hasta llegar al mes de septiembre, un mes que es muy importante entre nosotros, ya


que viene acompañado por uno de los actos públicos de más veneración en nuestra ciudad, el Rosario de la Aurora presidido por la Virgen de la Caridad.

Pues sí, después de más de 30 años acompañando a la Virgen por las calles de la feligresía de San Francisco, en 2020, no pudimos hacerlo de la forma y manera acostumbrada. No por ello los actos y cultos que preparamos se quedaron por debajo de lo esperado.

La imagen de la Virgen de la Caridad, bellamente ataviada por su nuevo vestidor, Don Francisco Javier Santacruz, con un nuevo manto burdeos regalo de hermanos y devotos, presidió desde el sábado 12 de septiembre, festividad del Dulce Nombre de María, su capilla franciscana desde la bella peana de su trono procesional, escoltada la Virgen por dos ángeles pasionistas y flores y cera. Así estuvo toda la jornada recibiendo la veneración de los fieles.

La jornada del domingo comenzó temprano como es tradicional en la cofradía por estas fechas, y a las ocho de la mañana comenzamos con el rezo del rosario en nuestra capilla. A continuación, fray Salvador Jiménez ofició la misa de Acción de Gracias y finalizamos la misma con el canto de la Salve a la Virgen de la Caridad.

En octubre participamos de forma activa en la festividad del Seráfico Padre San Francisco celebrada en nuestra Sede Canónica y noviembre lo dedicamos a recordar a los hermanos fallecidos en el último curso, que debido a la pandemia, el listado de ellos fue dolorosamente largo.

Así llegamos a diciembre donde participamos de forma activa en la novena a la Inmaculada Concepción de la Virgen y ayudamos a realizar el fabuloso Belén que cada año se monta bajo el coro de nuestra iglesia.

Para finalizar el año, el 27 de diciembre, festividad de San Juan Evangelista, presidió el altar mayor de San Francisco nuestra imagen del hermano menor de Santiago, donde la juventud de la cofradía, celebró en comunión el día de su Santo Patrón.

Terminó así un año que ya quedará marcado, como es natural, en la historia de la humanidad. Solo esperamos y pedimos a nuestros Sagrados Titulares que no a muy largo plazo se encuentre una solución veraz a esta pandemia, para que al menos podamos recuperar algo de lo que éramos, y continuar dando culto público al Cristo del Amor y a la Virgen de la Caridad.